«el somni» inaugura «Cartas Barcelona»


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«El Somni» es la primera de las 250 Cartas Barcelona que publicamos. Será la imagen, el icono, de este gran proyecto es el somni. No es la primera carta de un juego de naipes, es la inauguración de un juego de conceptos, una invitación de pensar, a reflexionar.

Las 250 Cartas Barcelona han sido creadas por Franc Aleu y el ilustrador Peret. Deben marcar el ritmo, la idea fuerza de este sueño intenso, de esta ópera vital, en 12 actos y un preludio.

El Ayuntamiento de Barcelona, con la clara ambición de ir más allá, de evolucionar hacia un futuro próspero y culturalmente enriquecedor, hace suyas estas cartas para posicionar, más aún, Barcelona en el mundo como ciudad símbolo del compromiso con la cultura de la innovación, con el espíritu del impulso de pensamientos, ideas, compromisos y realidades, siempre a la vanguardia.

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Wolfgang Mitterer pone música a la guerra


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El celebrado compositor y músico austriaco, referente en música electrónica y conceptual, Wolfgang Mitterer, ha pasado unos días en Girona y Barcelona para poner a punto la instrumentalitzación de la obra que ha compuesto para el somni. Mitterer vino a traer la partitura de su música para robots para la Guerra, el 9º acto de el somni. Tras la toma de contacto con los «robots Polliwogs» en Girona, junto a Carlos Fesser, y con el órgano del Palau de la Música de Barcelona, Mitterer ha decidido repasar su partitura. De esta forma, con Fesser prepara una nueva base robótica. En el Palau de la Música grabaron las notas de él tocando el órgano monumental, que serán incorporadas en la base electrónica y se sumará al sonido de los «Polliwogs«. Por otro lado, mientras suenen los acordes de la composición de Mitterer será recitado el poema Warcant, del pensador y poeta Rafael Argullol.

Por otro lado, Franc Aleu acompañó Mitterer en El Celler de Can Roca, dónde pudo probar la Royal de oca a la Royal con naranja sanguina y remolacha, el plato sanguíneo del noveno acto, correspondiente a la Guerra. En el servicio de este plato se realiza una performance, en la que los camareros sirven una parte del plato que representa sangre, mediante unas pipetas que bombardean el plato con rojo sanguíneo. El resultado es sugerente y el final, elocuente. Los rastros de comida que quedan en el plato evocan un cuadro que no sería ningún error titular «los desastres de la guerra«. A propósito de la destrucción, Wolfgang Mitterer reflexionó sobre la belleza: «Destruyendo la belleza, se crea una nueva belleza.»

 

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